Simbología Musical de Takemitsu 3

Sobre la distancia entre lo occidental y lo oriental como símbolos inspiradores para el compositor.

Japón, occidente y otras culturas

Según pudimos ver en Prólogo a Takemitsu, el comienzo de la vida musical del autor estuvo marcado por la influencia occidental y el rechazo de lo japonés. Sólo este extrañamiento de su propia tradición le hace en su momento poder valorarla apropiadamente. Y el conocimiento de ambas influencias le hace consciente de la existencia del mundo exterior y de muchas más otras. Occidente y Japón se convierten así en símbolos de maneras de hacer y plantear la música, como vamos a ver inmediatamente.
Esta polaridad entre lo oriental y lo occidental es ejemplo típico de muchos de los símbolos takemitsianos: una dicotomía de la que él escapa no optando por uno u otro extremo, sino buscando algo diferente.
Así, por ejemplo, si examinamos música de otros autores japoneses de la época, podemos observar que, en gran medida, lo que hacen es música occidental, a veces con instrumentos japoneses (no hay gran diferencia profunda entre un concierto para piano y orquesta y uno para koto y orquesta), lo que supone una desnaturalización de los mismos y poco avance en la tradición occidental.
Takemitsu hace exactamente lo contrario: indaga en la naturaleza del instrumento japonés —que no en la tradición del mismo— y la opone a lo occidental. Busca un sentido de extrañamiento mutuo del que pueda salir algo nuevo. Ejemplos excelentes de ello los tenemos en la obra November steps, donde shakuhachi y biwa se oponen con éxito a una orquesta occidental.
Hablando de esta obra, llegamos a otra de las ideas que subyacen a mucha música del autor. Se estrenó en Estados Unidos. Los intérpretes de shakuhachi y biwa, tras el viaje, vieron como el cambio de temperatura y ambiente afectaba a sus instrumentos, hasta el punto de intentar salvarlos envolviéndolos en hojas de lechuga. Esto le dio a Takemitsu la idea de que, al igual que con los instrumentos, existen músicas transportables y no transportables. Las últimas serían aquellas que requieren de la pertenencia a una cultura concreta para ser apreciadas y disfrutadas. Las primeras, aquellas que en alguna forma se han universalizado, no adaptándose a un patrón externo —lo occidental— sino logrando de alguna manera autoexplicarse.

Estoy fascinado por la distribución sobre la tierra de la flora, especialmente los árboles, La distribución del eucaliptus australiano, por ejemplo, es interesante. Mi interés comenzó cuando, para mi sorpresa, me enteré de que una especie sólo puede crecer en un área limitada. Fuera de esa área, cruzando el mar desarrolla subespecies y eventualmente toma una forma y patrón de crecimiento diferentes de los originales. La historia resulta similar a la de la Diáspora de los judíos. En general, el tema de la aculturación me interesa realmente.

Por idénticas razones, el autor establece una dicotomía —muy presente en los títulos de sus obras— entre árboles y hierba. Los primeros representan al compositor de tipo occidental, que se destaca entre lo que le rodea como figura única. La hierba representa la música tradicional, transmitida oralmente y donde no encontramos autores que sobresalgan unos sobre otros. Esto se entremezcla con el concepto de naturaleza, del que hablaremos en el próximo artículo.

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Acerca de CarlPhilipp

Soy músico y compositor. Puedes saber mucho más sobre mí en http://enriqueblanco.net

Publicado el abril 8, 2012 en Recursos. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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